La bodega está abierta al público para visitarse y realizar un tour, degustación o comida maridaje.
Simón Abdul
Ciudad de México a 27 septiembre, 2018
Simón Abdul
Ciudad de México a 27 septiembre, 2018

Quién pensaría que en Guanajuato se ubica una de las bodegas vitivinícolas más importantes de México, y además fue la primera que se estableció en la entidad. Las vides de Cuna de Tierra, plantadas desde los años 80, han servido para producir una vastedad de productos vinícolas de las casas Domecq y Freixenet.

Fue a mediados de la primera década del nuevo milenio (2005) que Juan Manchón y Ricardo Vega se aventuran a realizar la primera vinificación in-house, dando crianza en tres barricas de roble francés, y cinco años más tarde salen al mercado tres etiquetas que enraizan el nombre de la marca, para llegar a quedarse: la homónima Cuna de Tierra, Pago de Vega y Cuna de Tierra Bicentenario.

Son ya 13 años en los que Cuna de Tierra ha visto la luz, pero en los últimos cuatro han acumulado alrededor de 40 medallas internacionales entre las que destacan varios oros en Les Citadelles du Vin, en Burdeos; el Concours Mondial de Bruxelles; Bacchus, de la Unión Española de Catadores, y una participación destacada en cinco de los certámenes de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OVI).

La elaboración en cajas

cuna de tierra

La nobleza de sus tierras permite hacer poesía, pues se caracterizan por la crianza y por ser ensambles de cuerpo medio, acidez marcada y una buena tasa de envejecimiento. Cada nota de sus caldos es gracias a su proceso 100% artesanal y a los varietales de su terruño de 40 hectáreas sembradas, mismas que se vinifican y añejan por tabla.

El proceso es todo menos simple; las tareas del campo se hacen de forma manual y se cosecha selectivamente en pequeñas cajas de 12 kilogramos que se trasnochan en una cámara fría, donde pasan por una segunda selección racimo a racimo.

Tras una maceración intensa, la fermentación se realiza lentamente y posteriormente pasa a una prensa champanera para que de manera suave las notas “se noten” gota a gota. Paso seguido, el 60% de la crianza del parque se lleva a cabo en barricas de roble francés, mientras que el resto se hace en roble americano y húngaro.

La vinícola, diseñada por los arquitectos Ignacio Urquiza Seoane y Bernardo Quinzaños Oria, además de haber sido premiada como Mejor Proyecto Industrial en la Bienal de Arquitectura de la Ciudad de México y de obtener una medalla de plata en la XIII Bienal de Arquitectura Mexicana, actualmente produce un promedio de 12 etiquetas, entre las que destacan Cuna de Tierra, Pago de Vega, Cuna de Tierra Nebbiolo, Cuna de Tierra Syrah, Cuna de Tierra Blanco, Torre de Tierra tinto, blanco y rosado, Tacuche, Tierra de Ángeles (para Bodegas Alianza) y Lloro de Tierra.

cuna de tierra

Cabe señalar que la región está respondiendo muy bien a la crianza en botella debido a la calidad de la acidez, propia de esa región.