El equipo médico de la Clínica ServiDigest, ofrece una serie de pautas y recomendaciones para una correcta actividad física durante el implante del balón intragástrico endoscópico.
Redacción Doctor's Help
Ciudad de México a 21 septiembre, 2018
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Ciudad de México a 21 septiembre, 2018
Dentro de los tratamientos aceptados por muchas sociedades internacionales para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, además de la correcta alimentación y la actividad física, que son la base fundamental, el Balón Intragástrico Endoscópico (BIE) es un opción terapéutica indicada en pacientes selectos con sobrepeso grado II, y obesidad con o sin comorbilidades.

El BIE consiste en la introducción de un globo de silicona suave, expansible y resistente que se rellena con suero fisiológico y se deja flotando libremente dentro de la cavidad gástrica, provocando la sensación de plenitud y saciedad. Este procedimiento facilita el seguimiento de una pauta nutricional-dietética establecida.

Según el equipo médico de endocrinología y nutrición de la Clínica ServiDigest: “la actividad física es un requisito esencial para la pérdida peso y para mantenerlo a largo plazo con éxito. Esto se consigue aumentando el gasto calórico diario total, y previniendo que disminuya el metabolismo basal”.

Tipo de ejercicio a realizar durante el implante del BIE

Los expertos sugieren pautas normativas para la correcta aplicación de la actividad física durante el implante del balón intragástrico: “De forma general, se debe empezar con pequeñas sesiones e ir aumentando la intensidad de forma progresiva para evitar lesiones. El objetivo final será realizar ejercicio aeróbico durante 30 a 60 minutos al menos 5 días a la semana”, afirma el Dr. Jorge Otero, de la Clínica ServiDigest.

Primeras 24 horas:

Se recomienda reposo y una correcta hidratación.

Siguientes 48-72 horas:

El paciente puede empezar a caminar a paso lento, teniendo en cuenta que debe evitar levantar cosas pesadas (no más de 5 kg) o realizar cualquier actividad que aumente la tensión y la presión en la región abdominal.

Primeras 2 semanas:

Puede aumentar la intensidad e intentar caminar al menos cinco veces al día, en un lugar seguro (no resbaladizo), incrementando la intensidad acorde a su tolerancia (pequeñas sesiones de 10 minutos equivalen a una completa de 30 minutos).

El grado de intensidad se evalúa al notar un aumento en la respiración, en las pulsaciones y al sudar (un poco). Una vez que logre alcanzar los 30 minutos seguidos, puede reducir el número de veces a dos por día.

Recomendaciones sobre el tipo de ejercicio que se puede realizar en este periodo: caminar en caminadora, bicicleta estática o aquagym.

Después del primer mes (5-6 semanas):

Empezar a incluir ejercicios de resistencia (tonificación muscular), combinados con ejercicio cardiovascular y con abdominales.

Iniciar con bajo peso e ir aumentando progresivamente de 3 a 4 veces por semana.

Es recomendable cambiar las rutinas cada ocho semanas.

No olvidar:

Mantener una correcta hidratación antes, durante y después de la actividad, evitando bebidas carbonatadas, sodas o bebidas azucaradas.

Realizar estiramientos antes y después de la actividad.

Precauciones

Detener el ejercicio si se presenta alguno de los siguientes síntomas:

Dolor abdominal o en articulaciones

Náuseas

Mareo o sensación de desvanecimiento

Sensación de ahogo o que falte el aire