“Pusimos a pelear a la Candida albicans con la E. coli, y vimos que dicha competencia generaba en tres horas un químico que mataba a la Candida albicans”.
Redacción Doctor's Help
Ciudad de México a 7 septiembre, 2018
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Ciudad de México a 7 septiembre, 2018

El equipo del doctor José Rubén Morones Ramírez, perteneciente al Centro de Investigación en Biotecnología y Nanotecnología (Cibyn) de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), identificó un bioplástico con propiedades antimicrobianas que tendría aplicación en el sector industrial y de la salud, y que es producido por una cepa autóctona mexicana.

“Nosotros empleamos la competencia antimicrobiana, es decir, cómo podemos utilizar la competencia de dos microorganismos para ver si su interacción nos proporciona una manera de ver o de descubrir nuevos antibióticos. De hecho, esa fue la forma en la que Alexander Fleming descubrió la penicilina, pues tenía unas bacterias que se le infectaron por un hongo después conocido como el Penicillium”, señala Morones Ramírez, quien enfatizó que su investigación retoma el mismo principio sin basarse en una serendipia, pero sí en una estrategia específica de competencia antimicrobiana.

Bioplástico

Experimentos en el río

“Pusimos a pelear a la Candida albicans con la E. coli, y vimos que dicha competencia generaba en tres horas un químico que mataba a la Candida albicans. Lo mismo observamos con un hongo que aislamos del río Pesquería, cuyo nombre científico es Rhodotorula mucilaginosa, que producía un plástico y eso está muy bien, pues lo puedes manipular fácilmente y tiene más aplicaciones que una molécula pequeña”.

Los microorganismos provenientes de una empresa que produce metal en grandes cantidades, los cuales fluyen por el río Pesquería, ayudaron a los investigadores a determinar que el bioplástico resultante presenta características antimicrobianas.

Efecto sorpresa

El doctor Morones Ramírez explicó que ellos crecieron ambos microorganismos y vieron la producción del plástico, por lo que la reacción inmediata es la muerte de las células, “luego lo probamos en ratones, a los que les inducimos una infección, lo hicimos vía sanguínea y no tuvo un efecto adverso, sino uno antimicrobiano”.

Bioplástico

José Morones asegura que los resultados de esta investigación tienen un impacto social, ya que las bacterias han desarrollado resistencia a los antibióticos como consecuencia de la automedicación. Además, al implementar este hallazgo en el sector productivo “se puede incorporar, por ejemplo, a pinturas para recubrir paredes de hospitales y hacer cuartos totalmente estériles; al área textil para tener ropa antimicrobiana y evitar el mal olor, y para prolongar la esterilidad de las gasas”.

Concluye que también beneficia a la parte económica, ya que no es lo mismo invertir millones en desarrollar un fármaco que se va a consumir toda la vida, que hacerlo en un antibiótico que en tres o cuatro días va a eliminar el microbio.