Actualmente, millones de hogares y espacios públicos son adornados con esta flor, emblema de México y símbolo en todo el mundo durante las celebraciones decembrinas.
Redacción Doctor's Help
Ciudad de México a 24 diciembre, 2018
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De hojas color verde oscuro con bordes dentados y hojas superiores de color rojo, amarillo, blanco o marmoleado, la Nochebuena es una flor de herencia prehispánica, uno de los símbolos más utilizados para representar la Navidad y un regalo de México para el mundo.

Descubierta en México en 1834, el nombre en náhuatl de esta flor de ornato es Cuetlaxóchitl, que significa “flor que se marchita” o “flor de cuero”.

Los aztecas utilizaban esta planta en celebraciones y rituales como símbolo de la pureza y la vida nueva de los guerreros, además la ofrendaban a la deidad ‘Sol’ para renovar sus fuerzas, mientras que en la época colonial, los españoles la  bautizaron como “Nochebuena”, por su aparición en el mes de diciembre.

“La cuetlaxóchitl simbolizaba para los mexicas la pureza y la nueva vida que obtenían los guerreros muertos en batalla. Se pensaba que regresaban a la tierra a libar de la miel de esta planta, por eso se colocaba en los altares dedicados a los guerreros muertos en cumplimiento de su deber”, indicó la lingüista Sonia C. Iglesias y Cabrera.

A partir del siglo XVII se convirtió en el símbolo de las fiestas decembrinas y actualmente en varias partes del mundo se le conoce como “Estrella de Navidad”, “Stella di Natale” o “Poinsettia”.

“La diversidad y belleza de las plantas y flores impresionó a los conquistadores españoles, quienes advirtieron los múltiples usos que los indígenas les daban: medicinal, ornamental, como alimento y para ceremonias rituales, como en el caso de la flor de Nochebuena”, indicó la autora del libro Navidades mexicanas.

La confusión sobre su origen

nochebuena

Hoy en día los horticultores han desarrollado otras variedades de la Nochebuena, con hibridaciones que dan como resultado tonalidades como el amarillo, rosado, durazno, rojos más vivos o jaspeados.

La internacionalización de esta flor sucedió en el siglo XIX, cuando Joel Poinsett, botánico y primer embajador norteamericano en México, la llevó a su pueblo natal, Charleston, en Carolina del Sur, donde se aclimató y se difundió por los demás estados de la Unión Americana, para después llegar a Europa.

La Secretaría de Cultura indicó mediante un comunicado que Poinsett nunca mencionó que se trataba de una flor mexicana y durante mucho tiempo se pensó que su origen era norteamericano; incluso uno de los nombres con que se le conoce es Poinsettia pulcherrima.

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