Inspiradas en los viajes a la isla de Murano, estas piezas de alta relojería poseen complicaciones tan clásicas como extraordinarias.
Redacción Doctor's Help
Ciudad de México a 3 enero, 2019
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Ciudad de México a 3 enero, 2019

Es la historia de un viaje a Italia a través del tiempo, bajo un cielo nocturno iluminado por la luna, que ofrece variaciones sobre el tema de un icónico Cat’s Eye, de la manufactura Girard Perregaux, que presenta tres nuevas creaciones que destilan un aura decididamente sofisticada. La profundidad de su esfera, realizada en cristal aventurina, evoca irresistiblemente a la isla de Murano.

En este lugar se han creado obras maestras que han conocido destinos extraordinarios en manos de familias poderosas y cortes reales. El Cat’s Eye Majestic, el Celestial y el Tourbillon, con su esfera en aventurina, hablan de una espléndida edad de oro y de una inspiración creativa que ofrece siempre lo mejor de sí misma, a veces de forma insospechada.

En muy pocos minutos se cruza la laguna en vaporetto para llegar desde la Serenísima hasta Murano. Cuando Venecia fue devastada por el fuego, sus maestros vidrieros y sus hornos se trasladaron hacia allá para seguir ejerciendo su oficio. En pocos siglos se elevó al rango de arte gracias a la creación de un cristal tan puro como el cristal de roca o saturado de color gracias al uso de óxidos. Diferentes técnicas exaltaban este material lleno de luz. Ana de Bretaña, Margarita de Austria, Carlos V y Catalina de Médici, entre otros, encargaron servicios de cristal completos. Las arañas y los candelabros adornaban los palacios. Poseído por los celos, el Rey Sol encargó a sus espías que llevaran a los experimentados artesanos a Francia.

En Murano, el aire, el agua y el fuego se transforman mediante técnicas de fabricación celosamente guardadas en secreto, resultado tanto de un conocimiento empírico como del azar. Precisamente una coincidencia dio vida al cristal aventurina, nacido en el siglo XVII, cuando un fabricante de vidrio dejó caer por accidente (all’avventura) limaduras de cobre en la mezcla tradicional de silicio, sosa y cal incandescente. Aunque al principio la reacción fue lenta, al enfriarse el material se transformó gradualmente en un vidrio destellante salpicado de escarcha con reflejos dorados.

El óvalo soberano del Majestic Aventurine

Gracias al encanto de sus delicadas curvas, el óvalo es el epítome de la feminidad. Jamás una esfera ha merecido tanto el calificativo de «rostro del reloj» como cuando adopta la forma de una elipse. En el nuevo Cat’s Eye Majestic, el óvalo se presenta de forma vertical, sutilmente prolongado por las asas de forma alargada. La caja de oro rosa, engastada con 60 diamantes de talla brillante, ennoblece esta esfera enigmática, una auténtica invitación a dejarse conquistar por las fuerzas benefactoras de la noche. Su color, entre azul y negro, acentúa seductoramente el misterio. Las fascinantes inclusiones doradas brillan como estrellas lejanas en el cielo. En torno al aro ovalado de oro rosa, que refuerza la forma elíptica de la esfera, una lluvia de 24 diamantes en forma de gota anuncia las horas dedicadas al sueño.

Más allá de ser objeto de contemplación, ya que nadie puede resistirse a la visión cautivadora de la aventurina, marca las horas y los minutos gracias a su movimiento mecánico de carga automática dotado de una reserva de marcha de 46 horas. El fondo de cristal de zafiro de la caja permite admirar este movimiento, decorado siguiendo los exigentes principios del fabricante suizo en el que destaca la masa oscilante de oro con un motivo tapicería “GP”.

Con su encantadora y potente evocación de una noche de verano, Majestic invoca la imaginación de su portadora al tiempo que revela su belleza soberana.

Una luna de gran precisión, la del Celestial Aventurine

El óvalo horizontal del Celestial confiere a la mujer una fisionomía resplandeciente. Acoge con armonía una fase lunar sofisticada, tanto desde el punto de vista estético como mecánico. Esta complicación, de proporciones generosas, destaca por una marquetería de nácar pulido a mano y aventurina. Con pequeños toques puntillistas, los diferentes elementos se ajustan hasta borrarse completamente ante esta alegoría de la feminidad. La luna, llena, creciente o menguante, ocupa un lugar único en nuestra imaginación. Sabemos que es responsable de las mareas en conjunción con el sol y se le atribuyen poderes, comprobados o no. Para la portadora del Cat’s Eye Celestial es tan esencial estar en armonía con el gracioso satélite celeste de la Tierra, en comunión con sus sensaciones, como confiar en el ajuste por la corona de esta complicación, que solo necesita una corrección cada 360 años.

La bóveda celeste es el reino de la luna. Para encarnarla, la aventurina, presente en torno a la complicación y sobre el disco que alberga la luna de nácar, aporta profundidades sin límites. Las brillantes inclusiones hacen eco al destello de los diamantes, que representan las horas. Solo un movimiento manufacturado, según los criterios de la maison, se podía permitir este viaje al final de la noche y de la precisión.

El Celestial está animado por un movimiento de manufactura, concebido, desarrollado, fabricado y terminado respetando la más pura tradición de la alta relojería suiza. De Murano a Suiza, los objetos excepcionales persiguen la misma vocación: suscitar emociones extraordinarias.

Alta Costura felina: el Tourbillon

En el cielo de la esfera azul noche, los diamantes de talla baguette evocan las estrellas fugaces, cuya estela se sigue con los ojos pidiendo un deseo. El engaste de este Cat’s Eye de excepción, que exige mucha paciencia y una extraordinaria destreza, empieza con la selección (en función de la calidad y el tamaño) de las piedras que se acomodan de manera decreciente para que encajen a la perfección. Esto determina la vivacidad del motivo creado, como un efecto deslumbrante cuyo resplandor se multiplica por diez gracias a la aventurina.

El frenesí de diamantes de talla baguette continúa a lo largo del bisel, destacando la delicada forma ovalada y expandiéndose hasta las asas, ligeramente alargadas. La silueta del reloj es muy elegante, lo que asegura una presencia refinada sobre la muñeca. Se crea un tono de Alta Costura y el lazo de oro engastado que sujeta al tourbillon nos transporta a las esferas en que el encanto visual triunfa de manera suprema.

 

Una gran complicación, cuya vocación es contrarrestar los efectos de la gravedad en la precisión del reloj, el Tourbillon tiene el don de trasladarnos a otra dimensión. El espectáculo de la rotación de su jaula en forma de lira es hipnótico. Igualmente fascinantes, sobre todo para las mujeres sensibles a la esencia de la relojería, son los hermosos acabados hechos a mano. El conjunto del movimiento de manufactura de cuerda manual se beneficia del conocimiento especializado de la Maison Girard-Perregaux, inscrita por derecho propio en el olimpo de la Alta Relojería. El Cat’s Eye Tourbillon es una pieza única engastada con 6,20 quilates de diamantes, presentes incluso en la corona, que luce un diamante tallado en forma de rosa. Su estuche es en sí mismo un palacio. Su razón de ser: la celebración del arte y la belleza.