La arena traspasa la frontera del tiempo cuando el giro del reloj te dice que aún estás en movimiento y te percatas que la esencia de las personas vive, muchas veces, en sus profesiones e ideas. Un claro ejemplo es el quehacer cotidiano de esta galerista, que considera muy importante aprender a través de su pasión.
Simón Abdul
Ciudad de México a 16 septiembre, 2018
Simón Abdul
Ciudad de México a 16 septiembre, 2018

Poco más de un lustro ha pasado desde que intercambié mis primeras palabras con Mariana ─propietaria de la galería Mariana García Arte Contemporáneo (www.mgartecontemporaneo.com.mx)─. En aquel entonces éramos un par de universitarios inquietos por comernos el mundo en una bocanada, mientras comentábamos la técnica de Monet y Renoir como si fuéramos críticos especializados, o cuando calificábamos el trazo atinado de Remedios Varo, y hasta dábamos algún tropiezo en el arte renacentista.

Ella hablaba de las bellas artes como si fuera el primer llanto de un bebé, demasiada energía encontraba en sus palabras llenas de anhelo por hacer el sueño de las artes una realidad, mientras yo luchaba en aquellos días por abrirme un lugar en los medios de comunicación.

Años después descubro a una mujer mucho más enlazada con sus principios como galerista y con un enfoque ligeramente más crudo de la materia que domina. Lo curioso es que de amiga a amigo, así como de entrevistada a entrevistador, nada cambió, pues las intenciones aún están intactas, aunque plagadas de un enfoque mayormente apegado a los tiempos y circunstancias que son un tanto diferentes. Aquí un poco de nuestra conversación.

Desde que somos pequeños estamos expuestos a colores, pinceles, libros para colorear y otras formas didácticas de aprendizaje, ¿qué te ha enseñado el arte desde temprana edad?

Como dices, los colores, las formas, la manera de ver las cosas diferentes a lo que estamos acostumbrados cotidianamente, eso fue para mí una especie de magia desde pequeña. Sea en los cuentos, las pinturas, la escultura, en las fotos, en los atardeceres o en lo que fuera, yo creo que el arte te da esa capacidad de asombro que tienen los niños desde pequeños, y que nosotros debemos inculcar y mantener ya siendo adultos.

¿Cómo nace tu interés por las artes en general?

En un principio, antes de empezar la carrera ─Historia del Arte─ me fui a estudiar a Londres y ahí tuve muchísimo contacto con el arte. Tomé clases de teatro y fui a muchos museos pero porque yo quería, no porque me obligaran en la escuela, o mi familia, o para ser culta. Ahí fue cuando tuve “una develación auténtica con el arte” porque fui descubriéndolo sola; te digo, en el teatro, en museos, cines, etc. Me sentía acompañada, como cuando lees un libro y sabes que te está entendiendo. Como que el arte realmente me descubrió y yo a él. Al regresar me metí a un curso de Apreciación del Arte en el Teatro Helénico; iba a estudiar psicología antes de Historia del Arte pero tuve esa oportunidad, y definitivamente fue lo mejor que me pasó porque igualmente había libertad de expresión en cuanto a poder interpretar lo que esos artistas querían decir, pues no era una cuestión de que tenía que ser así, sino que las opiniones, por ejemplo, mías o de mis compañeros, agrandaban lo que era esa obra de arte.

Era como un conjunto de apreciaciones que hacían que esa obra fuera una gran obra de arte, y luego ya descubriendo al artista ─porque veíamos las diapositivas de los artistas sin saber nada de ellos─, nos dimos cuenta que sí tenía muchísimo que ver con lo que todos opinábamos y así fue todo el curso. Entonces decidí estudiar el arte ya de lleno.

Durante cuatro años estuve en el Instituto de Cultura Superior en las Lomas y luego me fui a Florencia a cursar arte renacentista. Pero todo era una cuestión de apreciación, pues no soy ni pintora, ni dibujante, ni nada. Luego empecé a hacer arte en revistas y en periódicos (arte por el arte). Posterior a eso, terminé la carrera y decidí lo que quería hacer. Me encanta aprender, platicar con la gente y con los artistas, entonces quise dedicarme al mercado del arte. Sé que en esta vida para sobrevivir todo se vende, entonces, pues qué mejor que vender algo en lo que uno cree y promover sobre todo a artistas jóvenes emergentes que a lo mejor no tienen tantas oportunidades, porque es muy difícil también como artista entrar al mercado. Trabajé en algunas galerías, en el Patronato de Arte Contemporáneo, estuve con Aldo Chaparro y Vanessa Fernández, en Celeste, y me fui a Londres en el 2012 a un evento que se llama “Pinta art fair”, ques la feria de arte latinoamericano más importante y que también se realiza en Nueva York.

¿Tuviste una fuente de inspiración? ¿Qué o quiénes dieron forma a tu actual ocupación?

Se me viene a la mente el artista que presenté en mi tesis…

¿Tienes una obra, llámese pintura, escultura, fotografía o creación ajena predilecta?

¡Qué difícil pregunta! La de mi tesis, estéticamente no es que sea mi pintura favorita, tengo otras miles, pero esa tiene un significado muy interesante, es como la esencia vuelta presencia en color y es un cuadro azul de Yves Klein, quien es un pintor francés de los años 40 que empezó antes que Rothko con estas cosas del monocromo y cuadros totalmente monocromos en negro y en otros colores. Él patentó un color que se llama International Klein Blue, que es como azul eléctrico, y decía: “¿por qué el cielo es azul? ¿y por qué el mar es azul? ¿y por qué el cielo no tiene fin? igualmente que el mar… si no fuera por la orilla, sería infinito. Los dos son azules, entonces si te vas al fin del mar, llega un momento donde se pudiera conectar con el cielo”. Y a partir de que ve eso, se obsesiona con el azul. Quería un azul que no existiera, entonces como tenía un amigo químico, se fue con él a una expedición por toda Francia para crear un azul que tuviera poder y energía, y es así como nace. Toda su obra la empieza a pintar en ese color, las esculturas. Posterior a eso comienza a trabajar con fuego.

Además de promover el arte, ¿tienes como pasatiempo pintar, esculpir o crear nuevos imaginarios, o prefieres enfocarte solamente en divulgar el trabajo de los artistas?

Me gusta mucho escribir pensamientos, ideas, a veces cuentos, siempre estoy escribiendo qué es lo que quiero. Sin embargo, también me gusta mucho la poesía. Escribir cuentos para niños es una de mis ideas del mañana.

¿Considerarías que un promotor de arte debe enfocarse en difundir y vender la obra de los artistas o crees que se pueda ser promotor y artista a la vez? ¿Conoces a alguien que cumpla con ese rol?

Hay muchísimos artistas que al mismo tiempo son sus propios promotores, pero el trabajo como galerista es que los artistas se dediquen a lo que tienen que hacer mientras nosotros promovemos el arte que ellos están creando. Esa es solo mi opinión y así se ha hecho siempre, aunque hay varios artistas que lo hacen muy bien porque promover es parte de su personaje. Incluso, en varias ocasiones los clientes prefieren hablar directamente con el artista que con el galerista, porque ellos también forman parte del arte. Los artistas buscan a las galerías porque es un nicho bien cimentado y solo se dedican a promoverlos, y eso les ahorra gran parte del trabajo.

Si una persona quiere comenzar a evaluar obras de arte, ¿qué factores deben de tomar en cuenta? ¿Cómo lo hace Mariana García?

En principio me tiene que gustar, tiene que decir algo. Sí le tengo que ver potencial con mis clientes dentro del mercado, que me guste a mí, que la vea original y fresca, que se apegue a la temática de la galería: arte contemporáneo, que sea pintura, que no sea arte conceptual. También que sea de un artista que vaya bien a nivel curricular, viendo qué ha hecho, en qué ferias ha estado y en qué galerías, pues estos son factores que van a incrementar el precio de la obra. Hoy por hoy no sé si en un año vaya a cambiar un poco y venderé arte objeto o arte conceptual, por ejemplo una “lata”, ya que hay muchos tipos de arte.

¿Cómo y cuándo nace Mariana García Arte Contemporáneo?

El 29 de mayo de hace dos años abrí mi galería, y bueno, pues aquí estoy representando a artistas muy talentosos y comprometidos, y eso me encanta.

Así como los títulos de las revistas y periódicos tienen su propia línea editorial, ¿MG Arte Contemporáneo tiene la suya? ¿Existe una temática a la que le den más peso?

Sí, me he dado cuenta que lo que más tengo y lo que más se ha vendido es pintura. Me falta mucha fotografía, no he encontrado un fotógrafo porque no estaba muy inmersa en eso, sin embargo sí tengo un par de fotógrafos pero me falta algo original. Y la escultura es algo que se vende bien.

Háblanos de la luz, ¿qué tan importante es el factor luminiscente en una galería de arte?

Es importantísimo, yo creo que es lo que le da vida a la pieza porque si no hay buena luz, a lo mejor la obra no luce como es, pues cambia muchísimo, inclusive cuando he sacado algunas piezas para exponerlas en el jardín sí cambian totalmente. Hay que tener una luz para cada obra, es una de las cosas más importantes que debe haber en una galería.

La música suele ser un elemento artístico que soporta el trabajo de pintores y escultores cuando desarrollan su obra, ¿crees importante sonorizar una galería para que el visitante se sienta más cómodo y disfrute de lo que ahí se exhibe, o pasa desapercibida?

Muchas veces pasa desapercibida, pero en los cocteles que hacemos procuro que haya música de fondo, como música lounge. El día de la inauguración hubo una banda de guitarra y jazz en vivo, y estuvo muy padre, pero es como todo, en el momento en que estás en la montaña bajando de la nieve y escuchando ópera, también es otra cosa, igual que cuando ves una pintura con música. Pero no es necesario, ya es muy particular, no creo que deba estar todo el tiempo en la galería, más bien es solo para amenizar un evento.

Si nos adentramos en el espacio físico, ¿cuál consideras que es el color idóneo para exhibir obras de arte? ¿Crees que influya si hay un color de fondo u otro?

El color idóneo para mí es el blanco, porque no contamina a las demás piezas, no se mezcla; si fuera un azul o un gris sí; el gris es muy oscuro y el azul pues a lo mejor llama más la atención y se pierde la pieza.

¿Cuál es el origen de los compradores en tu galería? ¿Son coleccionistas o personas que no tienen tanta conexión con el tema, pero sí muestran interés? ¿O te encuentras de todo?

Muchos de los clientes que vienen a comprar también están interesados en hacer inversiones para el día del mañana. Por lo general mis clientes son jóvenes porque la obra que tengo aquí es muy accesible todavía y ellos apenas están formando sus colecciones, y aunque te piden otro tipo de obras, son gente curiosa que quiere empezar. Ese es mi enfoque y es lo que he estado atrayendo en estos dos años que tengo con la galería, incluso desde que estaba como promotora de arte independiente.

Actualmente ¿cuántas obras tienes en stock y a cuántos artistas representas?

Ahorita como a 13 o 14 artistas. La mayoría son nacionales y tenemos en la galería entre 50 y 70 piezas; muchas otras están en la bodega o en el taller del artista, pero de igual manera las presentamos en nuestra página web. También se hace arte por pedido, por ejemplo, si a ti te gusta una pieza de un artista en particular, se puede hacer algo como tú lo estás buscando, con los colores y las medidas que pidas. No necesariamente tienen que existir las obras, pueden hacerse desde cero.

¿Qué factores definen el costo de una obra? En tu galería, ¿cuál es la pieza más cara y cuál es la más barata?

Lo que te comentaba, la trayectoria. Por supuesto también la técnica y el uso de los materiales. Muchas veces, por ejemplo, una fotografía, que es acrílico por emulsión, cuando ya se monta es muy cara para el mismo artista. El hecho de comprar eso le cuesta muchísimo, entonces la obra sube por el simple hecho de que el material es caro. No vale lo mismo uno de Juan Carlos Mendoza, quien es un súper dibujante cotizadísimo, que una pieza de Aidee de León, quien es una chica cuyo trabajo sí está muy padre pero no tiene el currículum de Juan Carlos, por eso sus piezas se van incrementando y ahorita que va a sacar un cortometraje en el Museo Tamayo, pues obviamente eso ayudará a encarecer su obra. Tengo piezas desde ocho mil pesos hasta 150 mil pesos, es un rango bastante amplio.

¿Realizarás alguna exhibición especial pronto? ¿Qué eventos próximos habrá en la galería?

Tuvimos uno hace poco y nos fue muy bien. Fue una exposición individual del artista Ilan Dana muy diferente a lo que él siempre había hecho porque manejaba muchos abstractos, colores sin forma, sin nada y como obras de pop art, y en esta ocasión hizo una exhibición de piezas con figuras que él decía que son como si los niños las pintaran. Él admira muchísimo a los niños porque dice que son los más honestos para pintar, sin pensar, sin tratar de crear algo, sin un concepto previo, entonces se dejan llevar y crean cosas padrísimas.

¿Cómo consideras el estado de salud actual del arte como industria?

Ha crecido muchísimo y aquí en México hace como seis o siete años no estaba así como se encuentra ahorita. Pienso que hay mucho interés por involucrarse más por el arte y todo esto tiene que ver en gran parte con ZONAMACO, que se ha realizado desde hace varios años y que es una de las ferias hoy por hoy más importantes del mundo que ha atraído a muchísima gente que a lo mejor no estaba tan metida en el tema. Y ahora por moda o por lo que sea, sí ha habido un boom del arte, pero al mismo tiempo el mercado sigue siendo muy competido y difícil, pues ya está todo dicho, hay tantas cosas vistas, ya no saben ni qué inventar, ya nada es súper auténtico, ni original; entonces tiene que haber un regreso a lo esencial, a lo primordial, a lo cotidiano, y es lo que está haciendo también el arte conceptual: te ponen una silla en el techo ─y resulta que te vale dos millones de dólares y está en el Pompidou─, y es para darle otra connotación porque ya hay muchísimas cosas en el arte. Creo que va a empezar el arte digital, si no es que ya está iniciando fuerte. La cultura cambia la globalización y también el arte, todo está entrelazado.

¿Qué consejo puedes darle a aquellos que quieran iniciarse como galeristas?

Que busquen bien a quién van a representar porque en verdad hay artistas que valen la pena, que se empapen de todo lo nuevo, de lo que está en tendencia y del arte, pues hay muchísimo talento joven empezando que hay que apoyar; y lo principal: que le echen todas las ganas.

¿Qué tan importantes son las nuevas tecnologías para hacer o difundir el arte?

Son importantísimas, de entrada para hacer los catálogos, las páginas web, el contenido para las redes sociales. Como todo el mundo ya está tan metido en internet, tener un Instagram o Facebook de tu galería te ayuda porque muchas veces las ventas se hacen a través de esos medios. Mucha gente ya no se para aquí (en las galerías), prefieren ver la página web o los archivos que les envían sobre lo que están pidiendo; todo es de manera digital. Cuando hay interés, pues sí vienen a ver la obra porque no es lo mismo verla en la computadora. Yo sigo peleando eso, nunca será igual entrar a un museo virtual, que el ver, sentir, saber que está ahí y que se te pueda develar. Pero hay muchas galerías digitales y museos a los que les va muy bien así.

Háblanos del arte urbano, ¿qué elementos toma Mariana como inspiración o referencia en este tipo de expresión cotidiana?

Me encanta, porque realmente ese es el caos. Por ejemplo, se me viene ahorita a la mente una fotografía con el caos del tráfico, o los edificios y la gente que te envuelve. Una pieza de arte que es tu realidad cotidiana, que es lo que vivimos y a lo mejor, a todos nos estresa el tráfico, la contaminación, los coches, los edificios, pero esa es nuestra realidad, solo que viéndola desde afuera.

¿Cómo compartes esta pasión con tu familia y amigos?

Platicando anécdotas de lo que pasa, de los artistas que conozco, de lo que aprendo cada día. En mi familia, mi papá desde hace como seis o siete años empezó a hacer una colección de arte e inició por mí, siento que yo fui quien lo introdujo a que valiera la pena invertir en el arte. Siempre que llegaba de la universidad platicaba mucho sobre el tema, yo era la que decía “vamos al museo o vamos a ver esta expo”. A mi papá en lo particular lo jalé muchísimo y hasta se metió a un curso de valuación de arte con el maestro Matos, porque empezó a ir a muchas subastas en Morton, y entonces eso le gustó y se volvió una pasión. Me encanta el que ya tengamos un diálogo de arte, pues hablamos el mismo idioma.