Hasta un 7% del oro mundial puede estar contenido actualmente en desechos electrónicos.
Redacción Doctor's Help
Ciudad de México a 11 febrero, 2019
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Ciudad de México a 11 febrero, 2019

La producción mundial de desechos electrónicos está en camino a alcanzar los 120 millones de toneladas por año para 2050 si continúan las tendencias actuales, según un informe de la Plataforma para Acelerar la Economía Circular (PACE) y de la Coalición de Residuos Electrónicos de las Naciones Unidas, presentado en Davos el pasado 24 de enero.

El documento revela que el valor anual de los desechos electrónicos mundiales es de más de 62.5 mil millones de dólares más que el PIB de la mayoría de los países. Más de 44 millones de toneladas de residuos electrónicos y eléctricos se produjeron a nivel mundial en 2017, lo que equivale a más de seis kilogramos por cada persona en el planeta, o en peso a todos los aviones comerciales construidos hasta la fecha.

Menos del 20% de los desechos electrónicos se recicla formalmente y el 80% termina en vertederos o se recicla de manera informal; gran parte de ellos en los países en desarrollo, lo que expone a los trabajadores a sustancias cancerígenas y peligrosas como el mercurio, el plomo y el cadmio. Los desechos de los vertederos contaminan el suelo y las aguas subterráneas, poniendo en riesgo los sistemas de suministro de alimentos y las fuentes de agua.

Según el informe, además de los impactos en la salud y la contaminación, el manejo inadecuado de los desechos electrónicos está generando una pérdida significativa de materias primas escasas y valiosas como el oro, el platino y el cobalto. Por ejemplo, hasta un 7% del oro mundial puede estar contenido actualmente en este tipo de desechos con 100 veces más de este metal en una tonelada de ellos, que en una tonelada de mineral de oro.

En el informe, los miembros de PACE y la Coalición sobre Residuos Electrónicos de las Naciones Unidas, incluyendo a la ONU Medio Ambiente, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Foro Económico Mundial y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, piden una revisión del sistema electrónico actual, enfatizando la necesidad de una economía circular en la que los recursos no se extraen, utilizan y descartan, sino que se valoran y reutilizan de manera que minimizan los impactos ambientales y crean empleos decentes y sostenibles.

Las soluciones incluyen el diseño de productos duraderos, sistemas de recompra y devolución de productos electrónicos usados, la ‘minería urbana’ para extraer metales y minerales de desechos electrónicos, y la ‘desmaterialización’ de productos electrónicos mediante el reemplazo de la propiedad absoluta del dispositivo con modelos de alquiler y arrendamiento, con el fin de maximizar las oportunidades de reutilización y reciclaje de productos.

Para ayudar a enfrentar el desafío de los desechos electrónicos y aprovechar la oportunidad de la economía circular, el gobierno de Nigeria, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la ONU Medio Ambiente anunciaron una inversión de dos millones de dólares para iniciar la industria formal de reciclaje de desechos electrónicos en esa nación. Con ello se espera el aprovechamiento de más de 13 millones de dólares americanos en cofinanciamiento adicional del sector privado.

Según la Organización Internacional del Trabajo, hasta 100 mil personas trabajan en el sector informal de desechos electrónicos en Nigeria, por lo que esta inversión ayudará a crear un sistema que formalice a estos trabajadores, dándoles un empleo seguro y decente, al tiempo que captura el valor latente en las 500 mil toneladas de desechos electrónicos que se eliminan en el país anualmente.

«Una economía circular trae consigo enormes beneficios ambientales y económicos para todos nosotros», dijo la directora ejecutiva interina de ONU Medio Ambiente, Joyce Msuya.

«ONU Medio Ambiente se enorgullece por apoyar esta asociación innovadora con el gobierno de Nigeria y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, y los esfuerzos del país para poner en marcha un sistema electrónico circular. La supervivencia de nuestro planeta dependerá de qué tan bien conservemos el valor de los productos dentro del sistema al extender su vida», señaló Msuya.