Transportar comida ha formado parte de nuestras vidas por mucho tiempo, pero con la llegada del COVID-19 tomó a restauranteros y a sus clientes por sorpresa, desde entonces surgió la gran necesidad de poder empacar los alimentos para conservarlos bien pero sin dañar el medio ambiente.

Asistir a un restaurante era todo un ritual, desde elegir el lugar, la atención de los meseros, la presentación del platillo, etc. Esa intensa búsqueda de encontrar nuevas formas de comer no es tema reciente, recordemos las marcas de comida rápida que innovaron la forma de llevarla a casa o incluso los servicios en auto conocidos como Drive Thru.

A pesar de este avance, aun había campos inexplorados como la transportación de mariscos por ejemplo, este tipo de comida tiene una principal complejidad: la temperatura o el ya famosísimo ramen por su origen caldoso.

Estas situaciones llevo a los restauranteros a cuestionarse: de que manera se pueden empacar los alimentos y que a pesar de los traslados estarán en perfectas condiciones para su consumo y así lograr la experiencia completa y similar como si asistieras al mismo restaurante; además de poder facilitarle al comensal su consumo sin demasiados elementos.

A todas estas cuestiones se le suma una situación que no se debe dejar pasar: la contaminación que generan estos recipientes, de acuerdo con las estadísticas los primeros meses de la cuarentena la venta de comida con entrega a domicilio creció un 40% y con esto aumento el uso de plástico.

En algunos lugares como Japón existen los bentos: son cajas que tienen diferentes separaciones para no mezclar sabores y pueden estar fabricadas de madera donde empacan la comida para llevar.

En México existen historias que tienen que ver con los empaques de comida, por ejemplo los famosos pastes hidalguenses que envuelven un guisado dentro de la masa de hojaldre para facilitar su traslado, al igual que los burritos.

La buena noticia es que la innovación nunca se detiene y los empaques biodegradables ahora son una realidad, los fabricantes de plásticos saben que los derivados del petróleo son poco sostenibles así que han cambiado sus producciones a materiales mas amigables con medio ambiente, como solubles en agua, compostables o compuestos reciclados como el almidón de maíz.

Para que esto fuera posible fue necesario realizar varios estudios, por ejemplo, que la temperatura de la comida no alterara el envase y mucho menos los sabores, como es el caso del PET; también se analizo la opción de que fueran reutilizables como es el caso de los empaques de vidrio.

Es necesario que estos nuevos empaques sean sustentables y este concepto engloba tres características: que el daño al medio ambiente sea mínimo, que sea responsable con la sociedad y que tenga una repercusión positiva en la economía.
No sirve de nada si estas nuevas creaciones ecológicas son monetariamente poco accesibles a pesar de ser aceptados por el mercado.

Sumado a esto se deben considerar los siguientes puntos: el uso de energía, producción de gases de efecto invernadero, toxicidad humana, final de la vida útil o el tipo de recurso del que está hecho el paquete, por mencionar algunos.

Estas situaciones nos dejan como conclusión que aun tenemos la gran pregunta de cuales son las opciones adecuadas ante una situación tan compleja como la del Coronavirus, los métodos de empaques y formas de entrega a domicilio sin dañar el medio ambiente.